1 Diciembre 2005
5 Octubre 2005
13 Septiembre 2005

Me da mucha LATA ( así decimos los chilenos cuando algo nos molesta o inquieta, algo que nos disgusta y que nos perturba sin que encontremos su razón) que mi blog tenga más de 800 visitas en menos de 2 meses y que esos visitantes no hagan comentarios de lo que publico. Me quedaría tranquilo si no tuviera visitas, pero las tengo, pero no sus comentarios. No entiendo que gente visite mi blog y no tenga opinión de lo que lee o ve. Buena o mala opinión me da lo mismo, pero hay que opinar, es el fin del sistema. No se puede ser sólo un observante anónimo en esto de los blog. Cuantas veces reclamamos por no tener los espacios para discutir u opinar de algo que se nos cruza en la vida. Los blog nos dan la oportunidad de hacerlo y no la usamos. Como si domesticados no usáramos esa ventana que se nos presenta. Es importante debatir, discutir y opinar. Es el fin de un blog. Por algo los blog tiene opciones de opinión, abiertas y disponibles para comentar.
Agradezco los comentarios que he tenido. Siempre son interesantes e importantes para el que escribe. Es importante tener opinión y este es un espacio par opinar. Tómenlo en cuenta, si no visiten otras páginas en donde el anonimato es conveniente.
Saludos.
servido por Marcelo
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27 Julio 2005

La fotografía que presento en esta publicación me ha marcado profundamente para siempre. En ella vi la muerte en toda su brutal presencia antes de que ocurriera. Omaira estaba viva cuando el fotógrafo la capto y al hacerlo también capturo el desenlace de su existencia. El peor desenlace, la muerte, el fin de su vida también estaba siendo fotografiado. Cuando la vi en la prensa me quedé helado, en ella veía un mal final que aún no ocurría. Hice mentalmente un pronóstico fatal de lo que veía. Sus ojos ya sin vida me dejaron paralizado. Una fotografía tiene el poder de detener en un instante el reloj, pero la realidad no se detiene y sigue sin hacer caso de nada ni de nadie. El tema es como en esta imagen se capturo ese desenlace, está ahí, capturado en la foto, lo vi con una claridad que me estremeció, yo sabía que no había otro final que la muerte. Hubo tiempo de publicar la foto, también para que un equipo de televisión española captara con sus cámaras todo el evento. Pero no hubo tiempo para Omaira, que murió a la vista de todo el mundo.
Un periodista describe así los hechos.

“ La niña Omaira Sanchez, de 13 años, vecina del pueblo de Armero, en Colombia, murió ayer a las seis de la tarde, después de una larga agonía impresionante que filmaron las cámaras de Televisión Española. (…) Omaira era una chica gorda, enorme, como decía ella misma, y debajo del lodo tenía un sentido del humor envidiable que le permitía sentir la esperanza de salir “triunfante” de su lucha desigual con la tragedia. La ayudaron todos los que tenía a su alrededor, pero estaba atrapada por el cadáver de su tía y por el lodo que había dejado inservible la vida en el pueblo de Armero [a consecuencia del desastre derivado de las explosiones del volcán Nevado del Ruiz]. (…) “ o Juan Cruz
servido por Marcelo
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15 Julio 2005
7 Julio 2005

Hay algo mágico en la fotografía. Los indios, mejor dicho los indios antiguos porque los de ahora cobran por fotografiarlos, sienten o sentían que se iba el alma con la foto que les tomas o tomabas. En los retratos hay mucho de cierto en esto, por ejemplo a los políticos no les gustan los retratos, se incomodan, se sienten vulnerados, expuestos, delatados. Con los años de profesión cada vez mas afirmo esta creencia, hay algo que se roba el alma de una persona al quedar detenida e impresa en la foto. Por que pongo este tema?. Algunos días atrás le pedí a mi hijo Guillermo posara para un proyecto en el que estaba trabajando, las fotos que logré me dejaron impresionado. Lo que era una rutina de experimentación dejo un resultado ignorado por mi. Me dejaba ver una imagen nueva de mi hijo, mucho mas cercana a mi de lo que yo sentía, mucho mas franca y real de lo que yo tenía en mente de él. De alguien tan conocido, tan mío, resulto un retrato inquietante y nuevo. Mas maduro e independiente, mas grande e importante para mi. No me deja de sorprender esa “magia”.
servido por Marcelo
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1 Julio 2005
29 Junio 2005


El invierno nos entrega colores y texturas que cuesta creer. Un día, gris y obscuro es capaz de dar imágenes llenas de brillos y texturas. La lluvia no limita la fotografía de paisaje. La falta del sol directo hace que la luz se filtre suavemente iluminando los objetos sacándoles tonos suaves pero intensos. Este galpón de mas de cien años en el pueblo de Coipúe, al sur de la ciudad de Temuco, es testigo de la historia de una de las zonas mas productivas y ricas de Chile.

Los campos cercados por arboles nos dan un contraste contra el cielo negro que presagia una tormenta de agua y granizo. En pocos minutos todo el paisaje cambia violentamente como si de la paleta del pintor se fueran mezclando rápidamente los tonos. La fotografía me permite detener esa vertiginosa transformación dejándola detenida para siempre en imágenes que nunca mas ocurrirán.


servido por Marcelo
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